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La voz del cura chamamecero

Cierra los ojos, se inclina levemente y apretando el puño con energía, se va desangrando en unos versos: “mi Mesopotamia, mi verde nordeste/ sos raíz vertiente de mi inspiración/ si escarbo tu tierra, si me hundo en tus ríos/ si pulso el latido de tu población/ si ando tus caminos, si hablo con tu gente/ me siento pariente… ¡me siento región!”.
Hay gente que no comprende que un sacerdote católico esté cantando sobre un escenario con su conjunto, mientras ellos, los fieles, están durmiendo como Dios manda. Mucho menos que se reúna con todos: guitarreros, fiesteros, bailarines. Pero los que lo juzgan así no saben que esa actitud le va otorgando otro sitio, otros surcos. Probablemente tampoco entiendan que su labor pastoral y artística son la misma cosa.

Julián Zini, el cura cantor, justifica esta actitud diciendo que “Jesús no hablaba el idioma del templo, hablaba el idioma de Nazareth”. Para él “la poesía es la verdad dicha hermosamente, y si sos correntino, sencillamente, además, la vida es un ensayo del cielo, es fiesta, celebración, pero no para que unos pocos vivos celebren, sino donde todos lo hagan”. A este sacerdote de 68 años le gusta hablar de “nosotros”, para referirse a su comunidad litoraleña, donde lo conocen como “Paí” Julián, que en guaraní significa sacerdote. Desde aquellos pagos llegó a la Feria del Libro para presentar su última obra, “Chamamé, un modo de ser”. Viajó con un guitarrero y un joven acordeonista, porque según él mismo, de otro modo sería imposible representar su mensaje. De ese acordeón brota una música que lo va conduciendo por un aire tembloroso, como moldeada por la forma de ese instrumento. Sus palabras son una bandada de patos que se levantan del Iberá de su boca. Allí va su canto, rastreando antiguos rumbos guaraníes, haciéndose paso entre la selva y las misiones. Y allí siguen, sacudiendo el polvo de “un pueblo que a pesar del avasallamiento y del despojo, no muere”.

“La expresión más pura de nuestra fe cristiana es nuestro pueblo sencillo. Es la fe hecha cultura. Hay un cristianismo individualista y de cumplido social, pero ese pueblo sencillo sigue guardando sus reservas. Hay un sistema que nos encorseta con el individualismo; un sistema con militantes que figuran en todos los diarios. El opresor le imprime al oprimido su modo de ejercer la felicidad. No se puede ser cristiano por su cuenta, o somos juntos o no somos. Juan Pablo II, planteó que el desafío de la Iglesia para el tercer milenio es demostrar que la comunidad es posible. En nombre de Dios se están haciendo las cosas que se hacen. Se invaden los pueblos, se los manipula, se los globaliza. Pero ese no es el verdadero Dios, es un ídolo”.

La cultura guaraní y el chamamé

“El chamamé es un modo de ser, es cultura. Es un modo de decir, de decirse. Es música, danza, palabra. Para nosotros la religiosidad va junto a la música, por sus raíces misioneras y criollas. Una fiesta sin música no lo es y todo lo religioso termina en celebración, en fiesta”. Eso es el verdadero chamamé. Por eso, en noviembre del año pasado, junto a otras importantes firmas de la cultura litoral, envió una carta al Gerente General de canal 13, advirtiendo sobre el espíritu “grotesco” e “insultante” del espectáculo seudo-chamamesero llevado a cabo en Bailando por un Sueño, que conduce Marcelo Tinelli. Pero todas no son malas, hace poco se declaró al guaraní como tercer idioma del MERCOSUR: castellano, portugués y guaraní. “Esa lengua fue menospreciada, prohibida por mucho tiempo, pero quedó guardada en el seno de las familias, circulando en el ámbito privado. Hasta los apellidos nativos se prohibieron. Los guaraníes sostienen que cada persona es una palabra y hasta que no me digo, piensan ellos, no soy yo mismo. La riqueza de su cultura está en la palabra. Cada uno es una palabra, por eso el guaraní es poeta y profeta al mismo tiempo y la palabra no se puede usar de cualquier forma porque el alma sale por la palabra y se usa mal, se corrompe. Deslenguar a la gente fue dominación total. Yo tengo la herida que me sangra acá (señala el corazón) porque a los diez años, cuando entré al seminario, mis profesores hablaban alemán, y teníamos prohibido decir una palabra en guaraní, aunque la mayoría de los chicos veníamos de familias campesinas”.
Una vez más agacha su voz grave, recogiendo en ese susurro la atención del auditorio, y larga unos versos certeros como flechazos. Hay que oírlo recitar, hay que verlo sonreír con los ojos humedecidos. Como el relámpago precede al trueno, su voz es el presagio del sapukay más auténtico, ese grito que estalla desde lo profundo del correntino desterrado en la ciudad.

Zini Básico

Julián Zini nació en Paraje El Centinela, Ituzaingó, Corrientes, el 29 de septiembre de 1939.
Poeta y músico popular dedicado al cancionero litoraleño.
Quinto de siete hermanos, vivió su infancia a orillas del Río Miriñay.
Realizó estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Menor en la ciudad de Corrientes. Fue ordenado sacerdote en 1963.
Actualmente es Vicario episcopal para la Cultura del Obispado de Goya y preside el conjunto musical Neike Chamigo.

-Libros publicados:
Ñande Roga, Ñande Rekó, Camino al Chamamé , La Cruz Gil , Memoria de la Sangre , Nuestro Canto: antología de poemas, El Árbol de nuestra Identidad,
Avío del alma y Chamamé, un modo de ser .
-León Gieco y Antonio Tarragó Ros le dedicaron el conocido schottis Paí Julián , grabado en el disco De Ushuaia a la Quiaca
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