CLARÍN.com - 08/11/2010

VALORES RELIGIOSOS:

FRAY MAMERTO MENAPACE
El Evangelio con humor




A 30 años de su primer libro, el fraile benedictino revela el arte de comunicar la fe con una sonrisa.
Menapace
GENIO Y FIGURA. El Padre Mamerto con su poncho y el infaltable mate. (Gentileza de Editora Patria Grande)


El silencio del monasterio y su origen pueblerino hacen de Mamerto Menapace un monje simple, abierto. Abad del monasterio benedictino de Los Toldos, con sus 38 libros entre cuentos, fábulas, poemas, llegó a varias generaciones con su ameno mensaje espiritual y es un referente de lectura para los jóvenes.

Ganó premios, recibió distinciones, se animó a subir al escenario del Opera, el Luna Park y hasta del último Festival Nacional del Folklore de Cosquín. Pero, a 30 años de su primer libro, sigue siendo un monje de poncho y mate que no deja de anunciar el Evangelio con humor.

¿Piensa que lo religioso llega más a la gente desde una sonrisa? ¿No es irreverente?

-Todo entra al corazón de una manera más sana a través de una sonrisa. Sino mirá cualquier foto de Madre Teresa. Cuando un huésped viene al monasterio y me cruzo con él, con el simple hecho de sonreírle ya le cambio su estadía, aunque no haga más que eso. Si sonreír fuera una irreverencia, las madres serían expertas en irreverencia para con sus pequeños. Pero conviene ser ubicados. Una cosa es sonreír con ternura y buen humor, y otra muy distinta ponerse a chiflar en un velorio.

Todo lo que tenga que ver con la religión suele tildarse de "aburrido", especialmente para los jóvenes. ¿La religión puede ser divertida, o al menos mostrarse como algo que entusiasme?

-Me gusta diferenciar claramente entre estar divertido y estar contento. En latín contentus significa contenido. Por ejemplo: el agua que está en un vaso está contenida, contenta. Mientras que si yo la derramo, esa agua está divertida, sin contención. Por eso, en los encuentros trato de que la gente quede contenta y no tanto de que salga diciendo que pasó un rato divertido.

¿Cree que el humor acerca las personas a la religión?

-La ironía se ríe de los otros. El humor se ríe con los otros. Sobre todo: solo se hace buen humor con aquellas cosas que se ama. Fijate que uno de los libros que más éxito ha tenido es "Humorterapia. Cura con cuentos". A la gente cercana a la iglesia le gusta reírse de los curas. Es uno de los libros que los fieles suelen regalar a su párroco. Tal una manera de hacerle llegar el aviso en forma simpática.

En momentos difíciles ¿se puede ayudar desde el humor?

-Mucho. Cuando las alegrías se comparten, se agrandan. Cuando las penas se comparten, se achican. Pareciera que, al compartir, lo que se dilata es el corazón, y con un corazón dilatado las alegrías caben mejor, y las penas no lastiman tanto. Es lo contrario de la angustia.

¿Tiene alguna anécdota que relacione el humor con la experiencia religiosa?

-Cuando empecé a trabajar en la Misión de la Tribu de Coliqueo, aquí en los pagos de Los Toldos, vino a verme una ancianita antes de la misa. Me dijo que ella también quería comer el Cordero de Dios. Era una manera de pedirme que le diera la comunión. Me agarró tan de sorpresa que no supe qué decirle, ya que me constaba que ella recién empezaba a venir a misa. Y entonces, como quien tira un verde para bajar un maduro, le pregunté a modo de introducción a una posible catequesis previa:

-Usted abuela ¿lo conoce a Dios? A lo que ella me contestó con una sonrisa llena de ingenua sinceridad: -No, padrecito, no lo conozco. Pero...¿sabe? ¡Lo quiero tanto! Reconozco que nunca sentí algo tan profundo y tan cierto sobre Dios en mis años de estudios teológicos. Y por supuesto, ese día, recibió su primera Comunión. Murió poco tiempo después. Desde el cielo me sigue ayudando.

María Montero

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